El término motivación
hace alusión al aspecto en virtud del cual el sujeto vivo
es una realidad autodinámica que le diferencia de los seres inertes. El
organismo vivo se distingue de los que no lo son porque puede moverse a sí
mismo. La motivación trata por lo tanto de esos determinantes que hacen que el
sujeto se comporte de una determinada manera teniendo en sí mismo el principio
de su propio movimiento.
Tradicionalmente hemos confundido motivación con
el arte de estimular y orientar el interés del alumno hacia el trabajo escolar.
Intento que queden claros ambos conceptos, en el mismo nivel real que deben quedar
claras las actividades que corresponden al profesor que las que corresponden al
alumno.
Motivación y sus usos en el proceso
de enseñanza-aprendizaje
El tema de la motivación ha sido interés de muchos
especialistas desde tiempos muy antiguos, por cuánto conocer al hombre, cómo
piensa, cuáles son sus necesidades, por qué actúa de determinada manera, por
qué prefiere o no ciertos objetos, cómo y hacia dónde se proyecta, ha resultado
ser centro de atención desde los inicios de la investigación.
En el proceso de enseñanza aprendizaje
la motivación juega un papel importante en la actuación del individuo, al igual
que en todas las esferas de actuación del hombre. La motivación ayuda al logro
de los objetivos de dicho proceso. Los alumnos realizan una u otra actividad
satisfactoriamente si el nivel de motivación hacia la misma es adecuado.
Si bien hace el proceso de calidad esta cualidad, el mismo ha de estar matizado por la preparación que el profesor realiza en conseguir estos propósitos. La motivación hacia el estudio es un proceso general por el cual se inicia y se dirige una conducta hacia el logro de una meta en aras de elevar el aprendizaje en una asignatura, a partir de lograr la motivación hacia el mismo.
La actividad del profesor y sus
relaciones con el alumno se convierten en elemento motivacional. La muestra de
apatía, las decisiones injustas e incluso una presencia personal inadecuada no
estimulan al alumno e influye negativamente en su estado de ánimo. Por el
contrario, la actividad del profesor ha de caracterizarse por su disposición
ante el trabajo, su trato afable y firme, por introducir medidas para animar a
sus alumnos, por brindar la ayuda oportuna a los que presentan dificultades.
La forma de orientación, ejecución y control
del aprendizaje en cada asignatura propicia una forma determinada de vínculo de
los educandos con el sistema de contenidos que están en la base del desarrollo
de los procesos y propiedades cognitivas y que adquieren para ellos un
determinado sentido psicológico.
Cuando los
estudiantes tienen la posibilidad de indagar, de confrontar criterios y puntos
de vista, se acrecienta su interés por aprender y esto contribuye a desarrollar
motivaciones más profundas intensivas hacia el aprendizaje y una mayor
implicación de los mismos en el Proceso Docente Educativo, los alumnos asumen
mayor responsabilidad en su propio aprendizaje. Se percatan de que sólo pueden
aprender si lo hacen por sí mismos, si se implican activa y voluntariamente en
el proceso.
El profesor debe
proporcionarle oportunidades para que decidan lo que necesitan saber y les
ayuda a desarrollar estrategias para resolver; mientras que los alumnos deben
ser capaces de probar la significación y la justificación de aquello que
aprenden, esto le crea conocimientos.
Desarrollo
La motivación por el estudio permite profundizar en temas
que no se dominan, resaltando el papel del maestro como elemento determinante
para el desarrollo de los intereses cognoscitivos, los cuales varían en
dependencia de las características del estudiante.
Está estrechamente
relacionada con la actividad intelectual y formativa que genera el proceso de
enseñanza aprendizaje. Si se logra motivar a los estudiantes por las
actividades de aprendizaje como son; visitas de interés y el desarrollo de
actividades experimentales, entre otras propias que el profesor sea capaz de
concebir, el aprendizaje será efectivo y dejará un resultado, en términos de
conocimientos, habilidades, vivencias y motivaciones, que incidirán
positivamente en su comportamiento intelectual y en su actitud ante la búsqueda
de otros conocimientos.
Tener
un estudiante motivado significa -para mí como facilitador – llegar a entender
mi misión, donde el centro del proceso son los estudiantes y no el docente,
entender esa relación, posibilita establecer empatía y confianza con ellos. Ahora bien, ¿cómo llegar a permear los niveles de
motivación del estudiante? Esto lo podemos lograr, conociendo muy bien el tema
a tratar, enseñando con el ejemplo, respetando al estudiante, enseñando
habilidades para resolver problemas, instrumentando la participación,
construyendo mecanismos de evaluación válidos, mostrando entusiasmo en mi labor
y enseñando a través de preguntas.
De esta manera, por ejemplo, puedo captar que el
estudiante se presente más dispuesto y receptivo con la información que se le
está compartiendo. Se trata de realizar un diálogo permanente con el dicente.
Desde esta perspectiva, los niveles de motivación hacia la escucha, asimilación
de conceptos, participación y aporte, son mucho más significativos.
Conclusiones
La
motivación hacia el estudio les brinda a los estudiantes las habilidades y
hábitos necesarios para la apropiación de los conocimientos básicos para
enfrentar determinadas tareas con éxito.
De forma general pudiéramos definir la
motivación en el ámbito escolar como un proceso psicológico que se basa en la
esfera afectiva de la personalidad y permite la orientación dinámica de la
actividad hacia un objetivo determinado, condicionada esta por las necesidades
y motivos de aprendizaje, movilizando y manteniendo su actitud ante el estudio.
En la medida que la misma se dirija de forma correcta a un
objetivo bien definido, la actividad educativa se hará más independiente y su
resultado será óptimo, de hecho nuestro país es un ejemplo de ello y como toda
obra humana requiere de nuevas transformaciones para obtener resultados
superiores en esa vital esfera, en la cual se edifica día a día, curso a curso, con todos y para el bien de todos.

